Mi jefe ha salido, bien, tengo tiempo para hacer mis cosas.  Facebook, msn, gchat, skype... novedades? Ninguna. A esta hora, 5.53 p.m., generalmente el tiempo empieza a pasar más lento. 37 minutos más y regreso a mi casa.  Tengo hambre.  Sólo me queda una cosa por hacer, enviar un correo electrónico a unos viejos decrépitos, pero lo haré mañana. Yo sólo trabajo cuando mi jefe está en la oficina, o si hay algo estrictamente necesario que adelantar. Sin embargo, debo decir que soy una trabajadora con excelentes referencias laborales, pero con un salario mediocre, eso sí.

En tres semanas serán los carnavales en mi ciudad. Lo bueno: mucha fiesta y música y disfraces y borrachos y embarazos no deseados.  Habrán dos conciertos, tres bailes, dos días festivos (no vengo a trabajar), cuatro días de fiesta. Lo malo: No tengo novio amigovio tinieblo machuchante amigo gay o estúpido enamorado con quien ir a las fiestas.  Y no soy fea.  El caso es que, en las fiestas de carnavales de mi ciudad, TODO el mundo está en parejas o en grupos. Nadie va sol@.  Porque la música y el alcohol dan ganas de bailar, y es terrible esa sensación de querer bailar y no tener con quien.  Además, hay indeseables borrachos en las calles, trancones, ladrones, y demás estampas con las que no querría lidiar un sábado por la noche.  Podría ir con un grupo de amigas que están en mi condición, bellas mujeres solas. Pero ellas tampoco ven atractivo el encontrarnos un sábado de carnaval como cuando nos reunimos los sábados a comer helado. 

Bah, reviso y reviso mis contactos de facebook.  Necesito sacar de alguna parte un hombre NORMAL con quien salir en estos carnavales. Primos no cuentan.  Admiradores... mmm... la lista no es larga.  Tres, antes eran cuatro, uno desertó.  Estaba enamorado de mí desde el colegio.  Ahora está comprometido. ARRGHH. Él me hubiera servido para mis propósitos.  Bueno, me quedan tres, uno de los cuales lo descarto enseguida porque se quedó sin trabajo y no creo que pueda invitarse ni a él mismo a salir. Dos, de los cuales uno no baila, ni toma, ni sale, ni le gustan los carnavales. Descartado.  Me queda uno, es entrañable, pero no saldría con él a la esquina de mi casa.  Basta con decir que mis amigas de la universidad le decían el Aristonto. Gran decepción.

A mi tampoco me gustan los carnavales. Se gasta mucho y de descansa poco. PERO. Hay cierta persona, cierto hombre, cierto EX NOVIO, que eliminé de todas partes, lo borré de mi vida y de mi corazón, menos de mi facebook. Sí, necesito poner un álbum en el face en el que esté riendo, despeinada, alegre, hipócrita, con ALGUIEN a mi lado, preferiblemente fotogénico, para que cierta persona las vea y piense que me he divertido bastante...

 Mi jefe ya viene. Me tengo que ir. 6.17 p.m, me faltan 13 minutos para ser libre.